3/2/08

Hombres (13) Bill Cosby

Hay pocos cómicos con la rotunda pero entrañable presencia de Bill Cosby.
Yo, que me río con poco (con psicodestriparme a mí misma un par de minutos me sobra), observo luego que aunque mola tanta oferta humorística, el humor que más vende ahora es un humor bastante acelerao, un humor que en lugar de relajarte te da ganas de ir pateando flequillos. Y no hablo de humor negro, hablo del humor del xxi, que aunque aún no le han dado nombre con llamarle humor deskiciante va que chuta. El problema del humor acelerao es que si no eres un genio tipo W.Allen, Groucho Marx o Robin Williams acabas siempre cayendo en la misma agresividad vacía. A mí me parece que ser buen cómico es una de las profesiones más jodidas del mundo, o creas un estilo muy propio o la gente acaba pasando de tu cara cuando aparece alguien más eskizo que tú. Estamos invadidos de mucho payasete, pero pocos cómicos se atreven a arriesgar para ser un gran payaso.
Un gran payaso no sólo debe hacerte reir, sino dejarte una sensación de buen rollo que se prolongue mucho más allá de su actuación, debe impregnar la atmósfera de un tipo de felicidad que sólo él sabe recrear. Un cómico si no es mago, sólo es un cachondo, que aunque siempre será mil veces mejor que ser un triste, no tiene tanto que ver.