9/3/08

La suerte, la muerte, somebody.


Hay seres que son de otra galaxia, de una galaxia carbonizada pero permanentemente en llamas.
A la vez tienen un pie puesto en la nuestra. En cualquier momento murieron pero no fueron ni en el último instante valientes como para irse por completo, y su energía sigue actuando.
Seudohombres que matan a hombres en las más indefensas situaciones, deshumanizados que apuestan fuerte y seguro con la máxima barbarie de acabar con un niño, investigadores del dolor que exponen en una galería "de arte" el maltrato de un animal hasta matarlo. Son ante todo y más que ninguna otra cosa unos malditos desgraciados.
Y como malditos que son tienen un grandísimo poder que nunca deberíamos desconsiderar: sacan nuestra peor parte.
A los que no estamos de acuerdo con la pena de muerte nos crea un gran conflicto desearla para todas estas personas que ya sea por ellos o por sus circunstancias llegan a unos niveles de ruindad que demuestran su absoluta incapacidad para aportar otra cosa al mundo que no sea dolor extremo. La pena de muerte no tiene sentido para los que nos decantamos por la vida, pero las excepciones también viven por todos lados. Tal vez necesitemos unas leyes que cubran estas excepciones que nos hunden en la desesperanza y en un desgarro demencial.
No lo sé.
Sé que cada vez creo más en la suerte,
en la suerte de no estar en el sitio equivocado, de no ser el peor punto de mira, de no estar indefenso ante mil circunstancias que pueden presentarse en cualquier momento. La suerte es como el talento, no sé si se nace con ella pero igualmente hay que currársela. Desear lo mejor para los demás llama a la suerte, disfrutar de la naturaleza y los animales llama a la suerte...la música, la música hace milagros con ella. En definitiva todo lo bueno atrae más de lo mismo. Al final todo es simple aunque a la suerte siempre se la haya pintado esotérica y oscura, la auténtica suerte es sencilla y tiene más sentido común que ninguna de las leyes terrenales.
La putada es que no es suficiente, hay que librarse además de la versión nefasta, librarse de muchos entes que rulan por ahí con un corazón de plastilina.

Acaba una semana extraña, estoy escuchando "Palm of my hand" de Pale Fountains, siento que todo aquél que se dedique a la música tiene verdadera suerte, tiene el poder de crear una atmósfera que anula toda la basura de este universo. Mientras los escucho soy incapaz de pensar en todo lo podrido, es la edición limitada del Maxi Pop, así que le sigue "Somebody" de Escape with Romeo, con ellos me traslado a un mundo dónde el dolor es sólo un entretenimiento que viene al pelo para hacer contraste a lo que existe en todas sus perfectas dimensiones.
Soy feliz por un altavoz.

Pero nunca se sabe, así que...
Buenas noches y buena suerte.