31/10/09

Salvo maravillosas excepciones, los mejores espíritus ya no viven con nosotros, aun así, FELIZ HALLOWEEN!


El mundo fantástico son las tinieblas que hay en el interior de nuestra mente. Antes de que en el siglo XIX Freud y Jung arrojaran luz sobre todo esto con sus análisis del subconciente, la correlación entre ambas tinieblas era, para la mayoría de las personas, un hecho tan obvio que no valía la pena pararse a reflexionar sobre él. Ni siquiera era una metáfora. Y si nos remitimos a épocas anteriores, ni siquiera era una correlación. Hasta que Edison inventó la luz eléctrica, la mayor parte del mundo vivía, literamente, envuelto en unas tinieblas tan negras como la laca. Y no existía frontera alguna entre las tinieblas físicas del exterior y las tinieblas interiores del alma, ambas se entremezclaban. Más aún, se confundían en una.
En la época en que vivía Murasaki Shikibu, los espíritus vivos eran a la vez un fenómeno fantástico y una disposición del espíritu de lo más normal, algo que estaba allí. Pensar en estas dos clases de oscuridad como algo separado era algo que, probablemente, no pudiera hacer la gente de aquella época. Pero para nosotros, que estamos en el mundo exterior han desaparecido, pero las tinieblas de nuestra alma continúan inalteradas. Una gran parte de lo que llamamos yo o consciencia permanece oculta en el reino de las tinieblas, como un iceberg. Esta disociación, en algunos casos, crea en nosotros confusión y grandes contradicciones.

Las pasiones que sienten los hombres son, por lo general, individuaes y negativas. Y los espíritus vivos surgen espontáneamente de las pasiones. Por desgracia, no hay una sola persona que se haya convertido en un espíritu vivo en aras de la consecución de la paz entre los hombres o del triunfo de la lógica.

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Los cuentos de la lluvia y de la luna fueron escritos por Ueda Akinari a finales de la epoca Edo (...(uno de ellos se llama “la promesa del crisantemo”):Dos guerreros se hacen amigos y juran ser hermanos de por vida. Entre samuráis, este juramento era muy importante. Hacer esta promesa, equivalía a poner la vida en manos del otro, a entregarla gustosamente por el otro de ser necesario. Eso significaba.Los dos viven en regiones muy alejadas y sirven a dos señores diferentes. “Cuando el crisantemos esté en flor, iré a visitarte”, le anuncia uno al otro. “Te espero” responde el otro. Sin embargo, el samurái que tenía que ir a visitar a su amigo, se ve envuelto en problemas en su señorío y es arrestado. No puede salir. Tampoco le está permitido escribir una carta. Pronto acaba el verano, avanza el otoño y llega la estación en que florecen los crisantemos. El samurái no puede cumplir la promesa que le ha hecho a su amigo. Para un samurái, una promesa tiene una importancia capital. La fidelidad tiene más valor que la propia vida. El samurái se suicida abriéndose el vientre y su espíritu recorre una larga distancia para reunirse con su amigo. Ambos, entre las flores del crisantemo, hablan hasta la saciedad, y luego el espíritu desaparece de la faz de la tierra”.


Parece ser que las personas no se convierte en espíritus vivos por sentimientos como la fidelidad, el amor o la amistad. Para ello tienen que morir primero. Quitarse la vida y convertirse en fantasmas. Para pasar a ser un espíritu estando vivo, por lo que sé, siempre es necesario el mal. Pero es posible que haya algún caso en que una persona se transforme en espíritu vivo impulsada por un amor constructivo. El amor puede reconstruir el mundo. El amor lo puede todo.


HARUKI MURAKAMI "KAFKA EN LA ORILLA"

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