1/3/10

RASTRO DE UN SUEÑO

Edmund estudiaba teología, dirigido por el profesor Zerkel, y sus intereses se centraban casi exclusivamente en las prácticas, en parte religiosas, en parte mágicas, a través de las cuales otras épocas y otros pueblos intentaron adquirir dominio espiritual sobre la vida y fortalecer el espíritu humano frente a la naturaleza y el destino. (...) El alumno había logrado iniciarse en muchos secretos que permanecían cerrados para el maestro, quien esperaba seguir conservando largo tiempo a ese buen discípulo y aprovecharse de su colaboración.
A la sazón descifraban, traducían e interpretaban los textos de aquellos tantras indios, y Edmund acababa de proponer la siguiente traducción de la antigua versión original de una de esas fórmulas:
Cuando te encuentres en una situación en la cual tu espíritu enferma y olvida lo que para vivir necesita y tú adviertes que lo necesita y que debes dárselo, vacía entonces el corazón, limita al mínimo la respiración, represéntate el centro de la cabeza como una cavidad vacía, vuelve la mirada hacia esa cavidad y concéntrate en la contemplación; llegará un momento en que la cavidad ya no estará vacía y te mostrará la imagen de lo que necesita tu espíritu a fin de poder seguir viviendo." (EDMUND, de RASTRO DE UN SUEÑO, por HERMANN HESSE)