1/9/11

Adoro septiembre, para mí lo mejor del verano empieza ahora. El lujo de quedar en una playa a solas con el sol me hace sentir siempre que cometo algún tipo de delicioso acto impúdico. Sin embargo hoy lo entreno de una manera prometedoramente extraña. Me levanto y una tuna multitudinaria de curianas esperan bajo mis ventanas, fumigación en el cabo, vuelan hasta encontrar refugio en mi balcón, donde Maddy quiera atraparlas y Kuko se desvive por bloquearle el paso, celoso ante sus movimientos ágiles y aceleraos; enciendo el PC y mi facefuck me obliga a poner muro público y compartir con todo el terrorífico universo buena parte de mis parras, juro que recibo una felicitación electrónica de Año Nuevo de Ikea Family; y cuando vengo de la playa me encuentro con que mi queridísima vecina del tercero, cuyo arraste diario de muebles se escuchan desde mi primero, ha dejado el portal abierto para deleite de la tromba de cucarachas. Subo en derrape la escalera cantando el peor reguetón a fin de disimular lo que son gritos de pavor.

Sigo teniendo fe en septiembre. No tengo remedio, pase lo que pase siempre pienso que lo mejor está por venir. Otra cosa es que consiga aterrizar donde esté yo, eso queda para los insectos y otros bichitos...
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