10/6/12

(one)

Nadie iba a hacerle creer que no podía. Ella iba a cambiar la historia con la que había nacido bajo el brazo. Nadie es dueño de su historia, nadie puede cambiar la insoportable inevitabilidad del ser. Para ella la voluntad no era suficiente para cambiar nada, la voluntad estaba ligada exclusivamente a la resistencia. Iba a cambiar su propia historia sin esos inútiles derechos de autor, lo haría desde fuera, secuestrándose, arrastrando sus tesoros al olvido, adormeciendo recuerdos que ya no prometían nostalgia.

Había pasado demasiado tiempo dormida en las profundidades, rodeada de disecados pececillos que mordían como tiburones,