20/8/12

El arte de GARY YOUROFSKY y la incultura de BOTERO

El sentido poético es un arma de múltiples filos, el que se cree un elegido, el que considera que cualquier asunto puede rezumar belleza bajo su privilegiada mirada de iluminadora perspectiva, la suele utilizar sin importarle la distorsión y manipulación predominante.
No es tanta la mala intención del manipulador como el nauseabundo narcisismo, convencido hasta las trancas de que la belleza que palpita en su alma y en los ojos que la representa son capaces de encontrar arte hasta en el más pestilente altillo.
A veces ni siquiera se cuestionan si escriben lo que sienten y sólo buscan polemizar mientras alardean de un dominio de la sintaxis o de los instrumentos que controlen. Se quedaron sin recursos para plasmar la evidente belleza de lo fortalecido y vivo, incapaces de aportar nada nuevo retuercen la tristeza y se autoproclaman magos que convierten el dolor en algo pintoresco. No tienen el sincero desencanto de los seres oscuros, ni la ingenuidad inspiradora de los extasiados. No tienen nada auténtico, tienen un don que acaban aplastando caprichosamente.

"A mí me pasa que de pronto tomo interés por algún tema y me entrego a él. Hace unos años fue el circo, la tauromaquia... Siempre me agarra un tema así, con un entusiasmo especial, y me meto. El circo, por ejemplo, estaba yo en un pueblito mexicano y pasó un circo muy pobre por la calle anunciándose: con sus animales muertos de hambre, sus payasos, malabaristas... Fui a ver el espectáculo, me encantó y decidí pintar. Uno nunca sabe cómo le va a llegar el entusiasmo por algo." FERNANDO BOTERO.

Detallar la belleza en su realidad o crear nuevos mundos que compensen la fealdad de éste, ser artista, lo demás es crear horribles bases culturales para los más insensibles, es decir, parir más incultos.

Toma, Botero, entusiásmate con EL ESPECTÁCULO.