11/3/13

ANTONIO BERMÚDEZ JIMÉNEZ D.E.P

Mi padrino murió en Sevilla el sábado 9 de marzo por un cáncer de pulmón. Descansa en paz, tito.

Antonio es el hermano mayor de mi padre, y a pesar de que nos vinimos a vivir a Murcia cuando mi hermano tenía tres añitos y yo cinco, a pesar de la distancia, seguían muy unidos. No se veían todos los años, pero tampoco se dejaba pasar demasiado tiempo para el encuentro, la última vez que estuve con mis tíos fue cuando la pasada primavera vinieron a pasar unos días a casa, mi tío padecía ya la enfermedad pero estaba fuerte, alegre y tenía muchas ganas de hacer cosas y viajar. La última vez que hablé con él fue una semana antes de morir, lo llamamos al hospital, no podía caminar y se ahogaba y aun así me decía que le hacía mucha ilusión leer el libro que yo le había mandado al hospi "El poder autocurativo del cuerpo", que tenía un conocido que le graduaría sus viejas gafas para poder leerlo. Estuvo optimista, abierto y simpático hasta casi los últimos días, nunca se dejó entristecer por la enfermedad, pero creemos que se cometieron muchos fallos con la medicación por parte de una doctora en concreto, y compartir habitación con un enfermo terminal padeciendo lo mismo hizo que su ánimo muriera súbitamente. El ánimo es todo.

Mi padre y mis tíos quedaron huerfanos de padre siendo muy pequeños, eran muchos hermanos, muchas bocas que no podía mi abuela sola alimentar, no pudieron estudiar y tuvieron que trabajar en lo que saliera, mi padre de niño trabajó como lazarillo y mi tío cargando ladrillos. Para mi padre fue siempre un ejemplo lo responsable y trabajador que era Antonio, pues aunque mi padre tuviera que trabajar tantísimo como él, mi padre era mucho más pillo mientras que mi padrino, como hermano mayor que era, estaba siempre pendiente de las muchas necesidades de la casa.

Mi padre se sacó el graduado escolar muy mayor, casado y habiéndonos ya tenido, no había necesidad de sacárselo porque él desde que vivía en Sevilla consiguió un trabajo en Standard Eléctrica montando centrales que mantuvo siempre gracias a sus habilidades técnicas y a su predisposición al curro sin descanso, sin embargo se empeñó en sacárselo. La compañía lo destinó a Murcia durante un periodo y aquí conoció a mi madre. Se casaron en Murcia pero se fueron a vivir donde mi padre trabajaba, Sevilla. Allí mi madre fue recibida por toda mi familia paterna con esa alegría y buena predisposición propia de los andaluces, y de ese tipo de buena e imprudente sangre que abre las puertas sin antes preguntar. Mi tío había conseguido formar una familia a la que no le faltaba de nada gracias al empeño que había puesto montando su propio negocio, una pequeña tienda de comestibles a la que todo el barrio acudía. En una de las barriadas más humildes de Sevilla él había conseguido ser su propio jefe sin echar mano a otros "negocios" más rentables que encontrabas en muchas de las casas vecinas. Casitas bajas que tengo idealizadas a pesar de lo que puedan  representar para otros. La barriada de mi tío Antonio y mi tía Carmen es junto a una zona concreta de Cabo de Palos el paraíso al que mi subconsciente recurre cuando me ha querido regalar imágenes entrañables a través del mundo onírico. Amo profundamente esos metros de recorrido entre la casa de mi otra tía Carmelita y la casa/tienda de mi tío Antonio y su mujer, mi querida tita Carmen. Amo esos cinco años que vivi allí y amo todas las veces que fui luego, siendo niña y adolescente.

Amo a mi tío,
por ser uno de los protagonistas de mi felicidad en Sevilla,
por no haber oído a mi padre hablar mal de él JAMÁS EN LA VIDA, ni en lo más nimio y anecdótico,
por haberse atrevido a montar su propio negocio desde una base precaria y rodeado de otras tentaciones,
por ser un padre fantástico y especialmente generoso con sus hijos: Yolanda, Inés y Manolo,
por llevar la enfermedad de una manera alucinante, pensando en viajes y celebraciones,
por venir a casa en mayo del 2012 y habernos contado esos primitivos chistes de cuando el sol era cerilla,
y por esa carta que nos escribiste a mi hermano y a mí dos meses antes de irte para siempre. En ella nos llamabas MARABILLOSOS, sí, con B.
Con B de BUENO. Que es la palabra con la que te ha bautizado constantemente mi padre durante toda tu vida.

Es que mi hermano es mubueno, 
es que mi hermano es mubueno, 
es que mi hermano es mubueno,
Es que mi hermano... 
era mubueno.

Arriba: Mayo del 2012, cuando mis tíos vinieron a pasar unos días, ya enfermo pero alegre y con ganas de hacer mil-cosas.
Abajo, con sus hijas, mis primas Inés y Yolanda, la última vez que estuve en Sevilla.