23/5/13

Woody Allen: A documentary

El personaje menos prescindible de sus películas resultó ser alguien que nunca deseó interpretarlas, ni siquiera imaginó guionizarlas. Lo suyo era simplemente escribir ocurrencias, cortas y directas, que desde siempre brotaban con una incontinencia que le llevó a tener trabajo constantemente y a una pasmosa facilidad para ganarse la vida desde que era un jovencísimo estudiante que publicaba sus chistes en un periódico. Su rutina de escritor es tan peculiar como simple, conserva la misma máquina de escribir con la que ha creado todos los guiones de su productivo coco, pasa del ordenata, hace copy&paste con tijeras y grapadora, y desconfía plenamente de la admiración y pasión que despierta. Y es que casi todo le resulta cómico, empezando por su condición de celebridad en una obra que parece no resultarle creible debido a nuestra condición de mortales. La muerte acechando y la risa como absurdo escudo de una confrontación donde no hay posibilidad de ganar. Todos debemos estar aterrorizados o, en su defecto, descojonados de todas las movidas que inventamos para evadirnos de ese terror. No descarta que su obsesión por crear sin descanso sea la manera que él ha elegido para desentenderse de la batalla perdida, no le importa demasiado la razón, su obsesión no son las causas sino las consecuencias, es decir, no decepcionarse demasiado cuando pasa por escrito todo lo que su imaginación incuba, suele ocurrirle.

Un documental interesantísimo de un genio con el que compartimos espacio y tiempo of-the-life. Lo temido por lo reído o lo reído por lo temido, ésa es su cuestión; y cada vez que lo adoramos, la nuestra.