29/12/13

Aborto legal, para rendir auténtico culto al Don de la Vida.


¿Qué tal si nos preocupamos de lo ya nacido antes de aquello que podría nacer? Una posibilidad que late en un solo cuerpo, única entidad conectada y responsable de lo que no ha sido alumbrado y no conoce aún la luz. Preocúpense de que los nacidos conozcan otra cosa más que las tinieblas, preocúpense de las desigualdades, del atraco de recursos, de la ausencia de ayudas a niños que además de enfermos tienen que ser representantes de toda clase de enfermedades porque no cuentan siquiera con investigación que los represente y los dignifique. Preocúpense también de los incalculables millones de animales que programáis traer al mundo cada día para ser enclaustrados y torturados. PREOCÚPENSE DE LOS NACIDOS. Dejen de darnos lecciones morales a través de fetos, dejen de arrestar nuestra libertad con los argumentos de un embrión.

Abortar es una mala experiencia, puede ser traumática, cuando menos es indeseable. No es ese capricho en el que lo convierten a través de la prohibición, sólo basta prohibir lo indemonizable para llegar a demonizarlo.
Cuiden realmente de la vida, prohibiendo el aborto traen ustedes más miseria y muerte. Eso ya lo saben, pero en este mundo decir la verdad pura y dura no sólo no basta sino que escandaliza, así que tenemos que argumentar como si realmente hubiera una intención salvadora en vuestro arresto, tenemos que entrar al trapo para preservar un derecho que no necesita justificación.
Y seguiremos gritando lo evidente con tal de que no se vuelvan a desangrar siempre los mismos, los que no tienen pasta para creerse vuestro teatrillo salvador. Quien no pueda ir a Inglaterra de presunto shopping tendrá que volver a los apaños de antaño, a la clandestinidad y a la oportunidad de negocio de muchos pajarracos que votan vuestros arcaicos despropósitos (algunos incluso convencidos de su santa intención), pero que luego sacan tacajada de aquellos que no encuentran más remedio que acabar en sus sucias manos de carnicero.

Sobrevivir a una chapucero será el mejor de los casos. En el peor, los que usarán esta ley para no plantearse siquiera la responsabilidad de traer una vida, pues si abortar es delito, demasiado fácil es interpretar que traer hijos al mundo de cualquier manera y en cualquier situación es propio de persona "de bien". Habrá parejas que coincidan ambos en esa horrible interpretación de exaltar el paritorio por la condena que supone evitarlo, pero aunque sólo sea el hombre el que así lo entienda sus deseos serán órdenes sin que cuente la opinión de la otra parte; si la mujer no puede elegir, el machismo se bufa en todo lo demás, no sólo podrá forzar a la mujer a convertirse en coneja con todas las de la ley, el hombre podrá violar la libertad de la mujer y decidir su destino tan rápido como eyacule. Si la mujer no es nadie para decidir sobre su propio cuerpo, menos va a ser para decidir cualquier otra cosa, muchas serán las obligadas a prescindir de medidas anticonceptivas. Muchas no podrán elegir "NO TENER HIJOS LEGALMENTE", las opiniones y sensaciones de la mujer volverán a perder peso hasta la anorexia.

Las razones por las que protegerse de esta nueva pesadilla no pueden ser sólo femeninas ya que son innumerables, entre las más importantes está el principal problema del mundo: La Superpoblación humana en un sistema capitalista no interesado en detenerla. La explotación de recursos de la Superpoblación es tan jodidamente grave que debería bastar para abortar la prohibición. ¿Por qué traer más criaturas a un mundo caracterizado por la desigualdad extrema y la esclavitud? ¿Por qué no rinden culto realmente al don de la vida protegiendo a los que agonizan por millones?

¿Dónde está el delito cuando una mujer decide desligarse de una parte de sí misma? Que a nadie pertenece más que a ella, ese ínfimo desarrollo de un proceso biológico que no puede compararse jamás con lo que ya nace y comienza a pertenecer al mundo. No se puede asesinar algo que está en nuestro cuerpo,  puestos a decir disparates digan "suicidarlo", si es que algún atentado hubiera sería contra una misma: la mujer decide acabar con una pequeña parte de ella porque sencillamente no puede permitirse o no desea convertirse en otra. Y es que muchos estamos convencidos de que si ustedes pudieran condenar a los suicidas lo harían, aunque tuvieran que tirar de mediums y traerlos del otro mundo sólo para que cumplan antes de irse, para el justo castigo no hay barreras físicas ni espirituales.

Al condenar el aborto, se condena también el embarazo como la maravillosa experiencia que es cuando se elige. La prohibición da connotaciones siniestras al estado que curiosamente se pretende "proteger" y quita toda la magia de lo que se decide vivir, es difícil experimentar el embarazo como algo dulce cuando no se ha tenido la última palabra. Si deseas la maternidad y la sientes como un milagro de la naturaleza en la que te adentras valiente aceptando responsabilidades y consecuencias, deja de fliparlo, lo vivirás por cojones sin más historias.
Y si  crees que serías lo peor que podría pasarle a un niño, también da igual, no importa que no estés capacitada para amar a un niño que no deseas. No importa que lo más necesario para una nueva vida sea el afecto de sus progenitores, no importa que lo más peligroso para la integridad física y el desarrollo emocional sea el rechazo de unos padres de los que dependes por completo. No importa que interminables rosarios de psicópatas y torturadores tuvieran una infancia abundante en carencias afectivas, no importa que vengan más padres incapacitados para una labor tan importante, no importa que vengan hijos no deseados, más criaturas maltratadas convertidas luego en cualquier cosa, o más niños enfermos y sin recursos a los que el gobierno no protegerá. No importa absolutamente nada de nada, porque parir es la h-ostia y ante eso nuestro cuerpo no nos pertenece, y mucho menos nuestro destino.

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