14/2/14

Amour




Las pocas veces que entiendo algo del amor lo hago con el mismo desconcierto que atribuyo a la vida. Lleno de oscuras trampas o maravillosas fantasías relativistas: invenciones para soportar un camino que casi siempre nos parece impuesto como una condena o creado por nosotros creyéndonos unos elegidos, pocas veces vivido como un equilibrio de destino y amorosa voluntad.


Por supuesto no sé qué es el amor, sé lo que significa vivir momentos mágicos, ya sea por solidarios y compasivos u otros puramente superficiales y hedonistas, pero que me permitan apartarme del trágico mundo para crear espacios libres de dolor, definiciones y clasificaciones. Con ello aspiro también a la emoción de las contradicciones, renovando energía al liberarme de supuestos prejuicios, "cambiando de principios" con el mismo buen humor que lo hacía Groucho Marx. Algo a lo que no estoy predispuesta por ser una cabezona de naturaleza radical, pero que disfruto las pocas veces que dejo que ocurra. 

Crear mundos propios es esencial para no entrometerse en vidas ajenas, me preocupo bastante por no dañar a los demás aunque sean prácticamente desconocidos, a veces eso me parece amor.
Me da paz no ser una cabrona, una envidiosa que se derrite de gusto cuando un ex-amigo fracasa, a veces eso me parece amor.
Miento, sí que soy una cabrona para otras cosas, al menos soy consciente de una atípica cabronez :D

Siento alegría plena a través de la música, los animales, los amigos y los familares lazos de sangre sin nudo, a veces eso me parece amor.
No desprecio el amor romántico ni un poco, es de lo más excitante cuando se quiebra la rutina y nos sorprende lo inesperado y en vez de salir huyendo somos capaces de crear poesía por poco que tengamos en las manos; pero aún no he logrado entender por qué somos tan limitados a pesar de su grandeza, por qué saboteamos nuestra propia felicidad y por qué hay tanto miedo a sentir y a expresar lo sentido, llego entonces a la conclusión de que no conozco ese amor del que muchos presumen.

Me causa desasosiego que la esencia del Amor en mayúsculas sea la que proyectan historias como Amour, un universo reducido a dos que se desintegra cuando uno de ellos comienza a desaparecer.
Amour es una gran película, valiente, sensible, talentosa, inquietante, lúcida e imprescindible; de hecho es una de mis películas favoritas por cómo nos empuja a aprovechar el tiempo con nuestros seres queridos, pero me produce angustia identificarla con el amor, y tal vez ahí resida la grandeza de la película, en resultar "demasiado creíble".
Es como asistir a un Reality Show donde no se le permite al espectador un desliz de fantasía, se le somete por completo a lo que es la vida: jodida, acelerada y finalmente irreversible.
¿Es eso entonces en lo casi siempre se convierte al final el amor?,
es demasiado posible, por lo que prefiero negarlo y seguir pensando que nadie, por artista y genial que sea, puede desvelarnos apenas nada del sentimiento más misterioso del mundo.