16/4/14

Mis días felices

Les beaux jours (Bright Days Ahead) 2013

Se puede ser intensa sin llevar siempre el drama trenzado de la cintura a la cabeza. Se puede ser hipersensible y tener talento emocional para relativizar el daño. Hay féminas que se proponen ejercer su libertad sin el comodín del victimismo, no necesitan que sus presuntas equivocaciones estén justificadas por situaciones límite a las que alguna vez fueron sometidas, necesitan desarrollar su identidad visitando cualquier cosa que exista más allá de los tópicos feminoides.


Una sexagenaria, acomodada económica y afectivamente, vive una aventura con un joven profesor de informática. Tras la jubilación y la pérdida de su mejor amiga se siente triste y aturdida. Sin llegar a la tragedia ni a la obligación de suponer misteriosas profundidades, la prota no se ha dejado caer en la tentación del maromo por debilitamiento, sino que podría haber deseado una situación similar desde no sabemos cuándo; no hay justificaciones ni desesperación, si la hubiera es tan destinguida que pasa desapercibida.
Esta ligereza parece no entusiasmar, como si no se pudiera ver más que el inmaduro arrebato de una abuela empeñada en llevar vaqueros y fumar como últimos y patéticos actos de rebeldía.
La película no ha calado tanto como merecen la vitalidad y naturalidad que desprende, además de una bella fotografía que empatiza con todos esos personajes poco desarrollados pero definidos en su sencillez. Juzgada por algunos como peli fría y superficial (como sería juzgada cualquier mujer que no suplicara perdón histéricamente), se trata de un elegante paseo por las emociones inesperadas en hogares de bien, donde subyacen los mismos dilemas sólo que mejor peinados. Una peli que, vista con ánimo jovial, logra que retrasemos la angustia sexyexistencial hasta al menos los ochenta-y-cuatro.
Final optimista, alegre, refrescante, romántico; desenlace de máximo efecto y credibilidad al utilizar recursos al alcance de todos, pero con poesía muy propia