6/5/14

2014: MisterioSOS 4.8


Este año el festival SOS 4.8 ha vuelto a sorprenderme. Hemos vuelto a caer en la tentación a pesar de no conocer ni a la cuarta parte de sus protagonistas. Pero algo o mucho tiene el ambiente que se crea en la fica que siempre acabas divirtiéndote a pesar de los absurdos puntazos de un encuentro que pretende ser ejemplo de algo que aún no hemos descubierto de qué se trata, en este sentido se está convirtiendo en un festival misterioso.
¿Por dónde empezar? Desde el sistema de tickets que sólo pueden adquirirse de dos en dos hasta los afluentes de orina que no parecían encontrar nunca su ruta hacia el Segura. Aunque realmente la exposición by micción es anecdótico comparada con la gran cagada: la maraña de cientos de globos dejados de la mano de dios y de su cielo. Todo muy lógico, limpio y sostenible.

Recuerdo que en la primera edición entre otras amabilidades te dejaban entrar agua siempre y cuando tiraras el tapón. Ahora estos lujos han desaparecido, y una necesidad tan básica como un minibotellín te puede costar hasta 5 pavos, ya que los tickets no se pueden comprar de manera individual, y el mínimo de 2´5 pavos ya es tela para 3 tragos de agua.

Dicho esto no puedo negar que me lo pasé de miedo, porque unas cañas, amigos, predisposición a la alegría y musicón es suficiente para perder el sentido crítico en situaciones de pura evasión. Luego viene la resaca, el descanso y la conciencia del alucine.
Y el festival lo sabe. Sabe que se expone a críticas de todo tipo con su afán recaudatorio (menos de 1 litro= 7eurosymedio) y quién sabe si con cierto afán provocador (tirar esa pasada de globos parece más una provocación que una torpeza, no hay por dónde cogerlo). Se sabe que, de aquí a un año, casi todo estará olvidado y un cartel con tres bandas extraordinarias será suficiente para excitarnos.


Entiendo a quienes echan pestes sobre el festival, un año fui a una fiesta anti-sos, fue el año que no conseguí invitación. Sí, soy como uno de esos músicos que (con toda la razón del mundo) critican la propuesta musical poco abierta y poco amiga de la sostenibilidad musical murciana, pero que, en caso de ser invitados a los escenarios, actuarían ultraemocionados sin pensar en las bandas-colegas que se quedan atrás.
No faltan razones, ni para ir al sos ni para rechazarlo, mas lo que nunca ha de faltar es diversión; y por ello, a pesar de ser consciente de las incongruencias del festi, no pierdo la ocasión de divertirme viendo a una gran banda gratis a 10 minutos de mi casa. No está la felicidad ni la economía para racanear oportunidades.
¿Suena a justificación?
Espero que no, porque lo cierto es que el SOS me llama la atención, como ya he dicho lo encuentro misterioso, ya que hace lo que haría un festival que pretende ser cualquier cosa menos ejemplo de respeto al medio. ¿No será que quiere mostrarnos lo que no debe hacerse y crear una conciencia mediante nuestra indignación? xDD

Daré la vuelta a la película con tal de seguir guardando fantásticos recuerdos de The Chemical Brothers, Jeff Mills, Editors, Love of Lesbian, Fangoria, Pet Shop Boys... y más momentos de los que olvido el nombre porque no soy moderN y pocas veces estoy puesta en lo ultimísimo.

De este año me quedo con la alegría que se vive en cada edición de la fica, con los encontronazos, con las miradas cómplices de "esto sólo pasa una vez al año, bebe y escucha, que ya veremos el que viene dónde estamos", me quedo con "No sé qué me das", "Mil Campanas", y todas esas canciones de los Pet Shop Boys que escuchábamos en las sesiones supuestamente "light" de Barbus, Bugatti, Príncipe de Gales, Capítulo, Particular... alternándose con Bananarama, Spagna, Madonna, Sandra, Alaska y Dinarama, The Cult, Depeche Mode, U2. Una mezcla de eternas guitarras y efímeros sueños electrónicos que inquietaron nuestras almas para siempre.

El momento "I´m not scared" (tema de los PSB por el que siempre enloquecí con la versión para Patsy Kensit) fue maravilloso. Pero podría haber sido perfecto si la música nos hubiera golpeado desde dentro en lugar de rozarnos desde fuera. En lugar de subir globos, lo que debieron subir fue el volumen. No sé si es perdonable que un festival confunda globos con sonido, cuando menos es curioso y enigmático...

Lo dicho, MisterioSOS 4.8, seguiremos siguiéndote la pista; o no, quién puede saber dónde estaremos el año que viene y si nuestras prioridades, sentido crítico o casuales divagaciones girarán en torno a un festival. Si nada más grave ocupa ese lugar, sería buena señal. Así que para el año que viene, acuérdate, GIVE IT UP!