1/8/15

ThE blazeR worlD

Antes de irme de desconexión anual he terminado El Mundo Deslumbrante, he estampado los últimos diseños y he cerrado dos meses de insoportables y numerosas despedidas forzadas de cachorros que no merecían otra cosa que no fuera vivir y seguir alentándonos con su belleza y ternura.  En los dos últimos meses de refugio he aprendido lo que no había sentido en muchos años.

EL MUNDO NOS DESLUMBRA SIEMPRE, cuando lo hace para mal lo hace sin interrupción, sin ambigüedades ni alternativas interpretaciones. He hecho mis últimas fotos de puesta de sol en la protectora, porque las muertes no han sido los únicos cambios que se han ido sobrecalentando allí. Cuando vuelva estaremos en otro lugar, y sin duda seremos otros, los que nos dejaron para siempre ya no podrán encontrarnos.

Mientras lloraba la impotencia de no haber sido nuestro cariño suficiente para inmunizarlos contra lo inesperado, seguía diseñando, escribiendo mis diarios y leyendo. Pero a veces con un esfuerzo que dejaba al desencanto en una cursi noción machacada y marchita. Era mucho peor que desencanto, tanto, que cuando lograba sobreponerme encontraba en esos diseños, diarios, libros y películas la auténtica motivación para seguir soñando y danzar bajo el tragic kingdom.

Estamos convencidos de que vivir es lo natural y morir un accidente, acusando de pesimista espíritu gótico al que considere la viveza una mera ilusión cuya naturaleza más profunda es desvelar una imponente realidad que pocos se atreven a asumir: morir en cualquier e inesperado instante.

Da igual asumirlo o no, no creo que ser valiente o cobarde ante ello sea lo importante. Lo importante es la conciencia de sentir lo rápido que todo ocurre, tan rápido que pareciera que la única pretensión de la vida es dejarnos sin ella. Y el resto de pretensiones fantasías del ego. Ilusiones que hay que disfrutar, aunque sea para llevarle la contraria a esta inercia imparable que juega con nosotros a torpezas de marionetas.


Harriet Burden fue una personalidad enigmática del arte neoyorquino de los años ochenta. Una artista frustrada con el potente y fantasioso ego de todo genio, convencida de su talento y de que su falta de éxito se debía exclusivamente a su condición de mujer. Sus diarios, sus máscaras y sus trucos están recogidos en la obra de la gran escritora Siri Hustvedt, "El Mundo Deslumbrante",  exquisitos bocadas de electrizante realidad.
Alguien me prestó el libro en el momento preciso, sin sospechar todo el bien que me haría, suele ocurrir cuando las recomendaciones emergen de corazón en lugar de sumergirse en la vanidad y exposición de conocimientos.
The Blazer World me hizo entender absolutamente todo lo que estaba sintiendo aunque no apareciera ni un solo animal no humano en la historia principal. El mundo de Burden es maravillosa y repugnantemente humano; el amor propio y compartido con el arte nos plantea muchas reflexiones acerca de la necesidad de aprobación, si alguna importante cuestión en la vida pudiera estar relacionada con sentirnos vivos sólo si los demás son capaces de vernos tal como deseamos.

I DON´T EXIST WHEN YOU DON´T SEE ME - THE SISTERS OF MERCY

El final me resultó de lo más mágico y abrumador que leí jamás, un contraste donde el predominio humano se debilita y se entiendo así por qué el mundo no puede ser otra cosa que deslumbrante.



Me despido para dirigirme otra vez al mar, donde lo importante no se piensa. El mar no especula, con él se vive y se olvida. Para volver a vivir.



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