26/11/15

Clara Lago y Dani Rovira en El Hormiguero

Cualquiera que haya visto El Viaje de Carol ha caído rendido a Clara Lago. A mí también me pasó, y posteriormente con El Juego del Ahorcado. La belleza dulce y atrapa-pantallas de Clara me recordaba a Penélope Cruz. Ahora, sus polémicas junto a Dani Rovira me hacen verlos como los nuevos Penélope & Bardem, otra pareja atractiva y talentosa que despierta tonterías varias en este cateto país.
Mola cuando este tipo de envidiadas parejas duran años y más que años, sin intención de demostrar nada muestran a sus verdaderos seguidores que la realización puede ser completa, que la peña frustrada y su negatividad poco deben influir cuando... LIFE IS (ALMOST) BEAUTIFUL.

Me gustan las personas ocupadísimas por su propio talento que, sin embargo, encuentran tiempo para amar a los animales y quejarse sin hipocresía de algunos humanos. Y si encima los encuentras de 2 en 2, en forma de pareja, pues aún más prometedor e interesante :D

Claro Lago se quejó en El Hormiguero, sin desprecio y bastante guasa, de lo incómodo que puede ser la fama cuando el personal no tiene en cuenta que tras la pantalla existen vidas con sus propias inquietudes y apetencias. ¿No es de lo más facha censurar que un profesional pida un poco de oxígeno? La tía va y se atreve a soltarlo en plena promoción, lo que hace que resulte aún más auténtico.

Los cinéfilos de pacotilla ponen el grito en el cielo y la acusan de desagradecida. Lo cachondo del asunto es que, si esas mismas personas que hoy dedican disparates a la pareja, mañana se encontraran con ellos, veloces irían a pedirles una foto como si ninguna parrafada insultante hubieran soltado en la red. Porque opinar mal se ha convertido simplemente en un vicio, no hace falta razones, sólo la convicción de que comentar cualquier asunto es un deber, que para eso tienes un ordenador y un perfil social, tu opinión no puede ser menos, y si alguien ha soltado 4 frases, tú vas a soltar 6 porque a destroyer no te gana nadie.
El miedo a que sea castigada por el público hace que personas cercanas a ella ( tal vez cercanas más bien a la industria) le aconsejen pedir perdón; y Clara, sin nada de orgullo y mucho corazón, lo hace. Lo cual la hace aún más divina. 
Sobre todo, o precisamente, por lo innecesario de la disculpa.






   

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