27/3/16

The Drowned World


No pretendo ofender con esta fake-cita. Pues me interesa la figura de Jesús, la certeza o no de su existencia no me parece lo más relevante, me interesa toda la profundidad que representa, me interesan algunos actos de fe, y el poder que tiene para inspirar a algunas personas que salvan vidas a diario; aunque no sean mayoría, tal como muchos ateos, son ángeles que habitan la endemoniada tierra. 

Me interesan todos esos principios de la gente osada y buena, principios sobre los que la iglesia ha defecado durante siglos, asesinando personas y descuartizando la figura de Jesús en nombre del poder y toda clase de depravaciones. Para creer en Dios, necesito creer antes que éste repudia todo el infierno que se ha creado bajo su falsificada firma. 
No sé lo que existe más allá y lo que no, no sé si hay perdón o castigo eterno, una fuerza superior o un absurda necesidad de creer. Nada de eso es tan importante como aliviar el dolor de los que comparten vivos este tiempo con nosotros, ahora, cerca o lejos, es lo que debería importarnos. Cerca o lejos. Ahora.

Y si no podemos o no nos atrevemos a hacerlo, más importante que tener fe o no tenerla es aullar, que nos hiera la impotencia, reconocer, admitir, que no nos esforzamos lo suficiente. Y no pasa nada, no va de castigarse con un látigo (para algunos incluso placentero),  va de no insensibilizarte ante el dolor de los demás y el que implica ser fiel a nuestros sentimientos más profundos. Hasta llegar a un punto donde no reprocharse demasiado, pues cabe que al final seamos poco más que creatures existenciaLmente estafadas. Mientras esa conclusión no llegue a nosotros de forma definitiva, mientras contengamos un poco de fuerza, lloremos por la constante procesión de injusticias.  


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