29/1/18

I AM JANE DOO - El mayor negocio del cybersiglo


Realización fascinante que documenta estragos escalofriantes.
Estragos que se multiplican al momento por generar millones de dólares a través de webs como backpage.com (Village Voice): la explotación sexual de menores y la cálida impunidad que ofrece la sección 230 de la ley CDA.

La película nos adentra con emoción irrefrenable en la lucha de unas familias destrozadas, lucha a la vez destruida por el vacío legal que provoca el extensivo libertinaje de la 230, capaz de proteger a una web diseñada para facilitar recursos a terceros que crean anuncios de venta de niñas no identificables por las autoridades en la mayoría de casos. Se moderan las claves más censurables como «adolescente», «lolita», pero se permite la inserción de un lenguaje muy propio y reconocible por los compradores de menores, emoticonos, atractivas claves y encriptación.

 La Communications Decency Act (CDA; «Ley de Decencia en las Comunicaciones») fue una norma del Congreso de los Estados Unidos que pretendía prohibir la pornografía en Internet en 1996. Se apuntó con ello demasiado alto y el tiro salió por la culata, aparecen las primeras manifestaciones de cyberactivismo en defensa de la libertad de expresión; en un caso de 1997 la Corte Suprema de los Estados Unidos rechazó la ley por atentar contra esta libertad. Se sienta así un precedente y la Sección 230 se conserva y se interpretará desde entonces como un eximente de responsabilidad de cualquier web que permita publicar contenidos a terceros.

Dos grupos de intereses especiales, el Centro para la Democracia y la Tecnología (CDT) y la Electronic Frontier Foundation (EFF), financiados por los más grandes de la industria tecnológica, Google, Facebook, Microsoft..., intervinieron para presentar informes que respaldan a Backpage.
Por si fuera poco el poder blanqueante que la sección tiene en sí, la 230 está defendida por el Center for Democracy and Technology (CDT) y el EFF, cuerpos tecnológicos alimentados con grandes sumas de pastizal por gigantes nada interesados en  que la sección 230 se modifique, pues se alterarían los beneficios económicos derivados de terceros.

El diabólico e hipócrita disfraz de la libertad de expresión no impedirá que se te persiga por escribir algo subversivo, pero te permitirá ser canal para que otros trafiquen con vidas humanas. Se trata del tercer negocio global más lucrativo, más de 95.000 millones de dólares en el mundo, se espera que en breve adelante al tráfico de drogas y armas.

Tan lucrativo como para implicar a figuras periodísticas que, curiosamente, pertenecieron a una línea editorial que destacaba por destapar lo «indestapable». The Village Voice, los supuestos valientes alternativos, protagonizan su propia portada más miserable.




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