9/4/18

Arcángel SAMUEL

Hay muchos nombres asociados a éste arcángel: Samuel, Chamuel, Camiel, Camiul, Cancel, Jahoel, Kemuel,  Shemuel, Shamuel, Shamael,

Samuel,cuyo nombre significa “El que ve a Dios” o “El que busca a Dios”, es el arcángel del amor. 

Él ayuda a las personas deprimidas por la soledad o el desamor y fomenta en los seres humanos la gratitud hacia Dios y el amor incondicional y desinteresado. Dicen que, de entre todos los arcángeles, él es el más dulce y cariñoso. 

Samuel es uno de los siete grandes arcángeles o “príncipes del cielo”, él es el arcángel del Amor y se encarga de proteger los vínculos afectivos y de promover el amor incondicional hacia los demás, así como también la devoción, la gratitud y el amor hacia Dios. 
Representa la belleza que se logra mediante la consecución y expresión de la pureza del amor. Su presencia se manifiesta como las famosas “mariposas en el estómago” o como una especie de irradiación energética en el corazón; y, también, se dice que este arcángel brinda su apoyo a las personas que sufren de desamor y soledad. Por el papel que se le otorga, Samuel es el arcángel asociado al planeta Venus. Su nombre significa “El que ve a Dios”, “El que busca a Dios”, o “Auxilio y fuerza de Dios”. 

Jesucristo dijo “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8); ahora, el apóstol Juan dijo que “Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él” (Juan 4:16); así, siendo Samuel el arcángel que personaliza al amor, es evidente que su corazón está lleno de amor, y sobre todo de amor a Dios, dejando así de lado el amor al mundo y todo lo que se contrapone al amor a Dios, así como también dejando de lado al odio y todas aquellas cosas que se oponen al amor, ya que de lo contrario no podría ser el arcángel que personaliza al amor: entonces, en resumidas cuentas, acontece que Chamuel, por estar lleno de amor, está lleno de la presencia de Dios y puede verlo tanto en su interior, en tanto que está lleno de su presencia, como en su exterior, en cuanto que está libre de aquello que le impediría verlo, puesto que aquello que le impediría verlo es, en esencia, aquello que se opone al amor. 

 En cuanto a su rango entre los coros angélicos, pese a ser conocido como un “arcángel”, muchas fuentes lo colocan como el “Príncipe de las Potencias”. Por otra parte, se sabe que Chamuel es el director de todos los ángeles de la llama rosa, ángeles que combaten las fuerzas del odio, fomentan la gratitud hacia Dios, inspiran el respeto y el aprecio hacia la vida y sus diversas manifestaciones concretas (la paloma, el gato, cualquier ser humano)y animan a la Humanidad a desarrollar el amor incondicional, el amor a Dios y al Ser Interno. 
 A nivel de creencias presentes en el esoterismo de corte popular, Samuel es también el arcángel de la tolerancia, la sexualidad, la adoración, la ternura, la dulzura, el encanto, la comunión afectiva y la estética espiritualizada, atribución ésta última a partir de la cual se le ha considerado regente de lo relacionado con el embellecimiento físico y la decoración. 
 Algunas tradiciones lo vinculan a Haniel, ángel que supuestamente transportó a Enoca al cielo, otras afirman que es el ángel del mes de diciembre y hay quienes dicen que habita el segundo cielo y que una labor suya es encargarse de las emanaciones sublimes que ascienden a Dios y provienen de las oraciones que llegan a través del primer cielo. 

Finalmente y sobre todo a nivel de aquella corriente actual de metafísica que postula la existencia de las Siete Llamas y de los Maestros Ascendidos, existe la interesante creencia de que el arcángel Samuel estuvo separado de las conciencias humanas por muchos siglos, siendo así que en todo ese tiempo el hombre no se podía comunicar con él. No obstante, también plantean que actualmente sí es posible comunicarse con Samuel y contactar con sus mundos espirituales. 


 ORÍGEN Y CONFUSIONES:  En términos generales, Samuel se originó en el marco de la asimilación de ciertos elementos del zoroastranismo dentro del judaísmo. Aquello fue básicamente el resultado del largo exilio (597-538 a.C.) que la aristocracia judía sufrió en Mesopotamia. Y es que, en el fondo, no existían demasiadas diferencias entre el dios Aura-Mazda y el Yahvé-Elohim de los judíos, como tampoco entre los enviados Zarathustra (Zoroastro) y Moisés o entre el ordenado sacerdocio y la moral estricta propias de ambas religiones monoteístas. Como producto de ese contacto el panteón de arcángeles judíos se amplió. En el comienzo solo se hablaba del “Ángel de Yahvé” o “Ángel de Dios”, del “Ángel de la Muerte” que asesinó a los primogénitos de Egipto y de tres ángeles sin nombre que aparecieron a Abraham y dos (sin nombre también) a Lot, siendo que solo después el Libro de Daniel (hecho justo en la época del exilio en Babilonia…) menciona los nombres de Gabriel y Miguel (Mikjael) y ciertos estudios cabalísticos muestran que los tres ángeles que se le aparecieron a Abrahan eran los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Así, antes del contacto con el zoroastranismo solo existían tres arcángeles judíos. Eran los persas quienes pensaban que el sol, la luna y las estrellas eran inteligencias angélicas y que el fuego y el agua tenían vida (no como tal o cual forma del fuego o del agua, sino como el fuego y el agua en general) y una especie de inteligencia: fue esa idea la que se filtró y transformó dentro del judaísmo, haciendo que luego se empezara a hablar del arcángel Uriel (“Luz de Dios”, “Ángel del Fuego de Dios”) en la línea persa del culto al “fuego sagrado”, del arcángel Zadkiel (“Justicia de Dios”) como arcángel asociado a Júpiter, de Remeiel, Ratziel y otros; y, desde luego y a imitación del culto a Anahita (divinidad persa[6] del amor que habitaba Venus), del arcángel Anael o Haniel como “Regente de Venus”, siendo que actualmente se considera a Anael o Haniel como el mismo ser que Samuel… 

 Ahora, en la época del sincretismo judío-persa aún el arcángel Chamuel (que en ese entonces era conocido como “Anael”) no era uno de los siete arcángeles principales. Fue recién con Pseudo-Dionisio (teólogo bizantino anónimo, siglos V-VI d.C.) que pasó a estar entre los siete grandes arcángeles que actualmente se conocen y, así mismo, fue con Pseudo Dionisio cuando se configuró de forma completa un perfil del arcángel semejante al que tenemos actualmente. Las confusiones surgieron sobre todo[7] después, a través de los siglos y las diversas producciones esotéricas en que se hablaba del arcángel, producciones éstas que muchas veces presentaban sincretismo entre diversas tradiciones o vaguedad en cuanto a sus orígenes. De ese modo, y sobre todo a raíz de los muchísimos arcángeles que nombra la Cábala hebrea, se fueron desarrollando los siguientes equívocos: Por otra parte estaba Camael (“El que ve a Dios”), quien equivocadamente se ha visto como equivalente a Samael, un ángel malo cuyo nombre incluso significa “Veneno de Dios”. Mas en suma se suele considerar a Camael como la personificación de la justicia y la severidad, siendo visto como el arcángel de la venganza y nombrado como “Khemuel”, “Camuel” o “Chamuel”, entre otros. Por un lado estaba Anael, un ser asociado al amor y al planeta Venus, un arcángel regente del segundo cielo y que se ha terminado viendo como equivalente a Haniel, Anafiel y Ariel, aunque aquellas identificaciones no sean ciertamente precisas pues en parte han respondido a un reduccionismo usualmente poco fundamentado. 

 Se dio sin embargo que las dos vertientes (la de Camael y Anael) de sentido anteriores se fueron mezclando en un sincretismo hasta cierta medida incoherente, ya que por el lado de Camael se tenía que el arcángel estaba asociado a la severidad, la justicia y la venganza (entendida como una forma de justicia), mientras que por el otro estaba asociado al amor y a la dulzura.

Es así que en la actualidad tenemos a un arcángel que se nombra de demasiadas maneras y cuyo perfil se suele presentar en general como un todo coherente resultante de la combinación de ciertos elementos originarios de vertientes de sentido distintas y de la supresión de otros elementos (también de vertientes distintas) para evitar la contradicción; aunque, en unos pocos casos, la contradicción no se ha evitado y se ha planteado inconsistencias tales como que Chamuel es ángel de la venganza y del amor a un mismo tiempo… Esquematizando, se tendría básicamente que la confusión fue dada por la asignación a un mismo arcángel de los siguientes grupos contrapuestos (en virtud de sus significaciones) de nombres (los de mayor uso están subrayados): Anael, Haniel, Anafiel, Hariel/Chamuel, Camael, Khemuel, Camuel, Shamuel, Samuel Pero sumada a esa confusión nominal se dio una agregación progresiva de diversos elementos que no existían en el origen, resultando que en la actualidad se ha llegado a decir cosas las siguientes: (al igual que los otros arcángeles…) tiene un complemento femenino llamado “Caridad” (una arcangelina[8]…), y según algunos metafísicos del New Age incluso (al igual que los otros arcángeles) tiene sexo con su arcangelina; tiene como chakra asociado al chakra Anahata (cuarto chakra) o chakra del corazón[9]; es el arcángel del rayo (o llama) rosa o rayo del amor; y, además, se puede solicitar su ayuda en hechizos para salir de la soledad, para que te quiera tal o cual persona que te ignora o de detesta, o incluso para cosas tan opuestas a la naturaleza angélica como lo es pedir para que sufra alguien que te ha roto el corazón… Por todo lo anterior podemos concluir que Chamuel es casi de seguro una quimera, un arcángel imaginario que, el sincretismo y la vaguedad desplegadas durante siglos por las producciones esotéricas, han terminado instaurando en la angeología contemporánea y en aquella esfera del imaginario social propia del esoterismo popular. En otras palabras, Chamuel, Anael, Samuel o como quiera que se elija llamarlo, es una entidad que se ha formado por la agregación de características propias de diversos nombres cuyos orígenes se han olvidado parcialmente y cuyas fronteras se han difuminado. . . EL ARCÁNGEL CHAMUEL EN EL CRISTIANISMO La Iglesia Católica solo reconoce de manera oficial a tres arcángeles ya que solo tres se encuentran en la Biblia: Miguel, Gabriel y Rafael. A Chamuel, junto con los otros arcángeles, no los niegan pero tampoco los afirman en el sentido de que dentro de la doctrina oficial sean referidos como seres efectivamente existentes. 

De igual forma sucede con las Iglesias Cristianas Ortodoxas: solo reconocen a Miguel, Gabriel y Rafael, dejando así a Chamuel en lo que se podría considerar como un espacio de indeterminación doctrinal. Por su lado, en general las iglesias protestantes solo reconocen a dos (Miguel y Gabriel), habiendo incluso iglesias como la Adventista o Los Testigos de Jehová, las cuales dicen que Jesús y el arcángel Miguel son el mismo ser. Por ello, dentro de estas iglesias Chamuel quedaría despachado; aunque, en lugar de aceptarse su culto a nivel extra-oficial como en general suele hacer de forma tolerante el Catolicismo (en parte porque en cierta época la Iglesia Católica sí creyó en siete arcángeles), a nivel del Protestantismo esto podría ser censurado como “idolatría”. . . EL ARCÁNGEL CHAMUEL, LA SUPERCHERÍA ESOTÉRICA MODERNA Y LA OBSESIÓN CULTURAL POR EL AMOR El arcángel Chamuel es el arcángel que más ha sido presa de la superchería esotérica moderna. Evidentemente la causa de eso es que vivimos en una sociedad obsesionada con el amor y Chamuel es el arcángel del amor. Así, para aquellos miembros del cuerpo social cuyas mentes han sido colonizadas por toda esa cultura supersticiosa que representa la magia de rituales, la santería, el horóscopo y las invocaciones a un panteón de espíritus cuyos orígenes no son nada claros, el arcángel Samuel representa un vehículo a partir del cual canalizar esas necesidades de amor (en este contexto, nos referimos al amor de pareja) que la sociedad les ha inoculado como consecuencia de aquella obsesión cultural por el amor que existe en la contemporaneidad y que podría definirse como parte de un conjunto de “modas surgidas, en gran medida, a través de los mensajes publicitarios y los prototipos sociales que crean los medios de comunicación”. Lo anterior, en combinación con el auge del internet y la amplificación de su importancia social y de su accesibilidad, ha hecho de la web una plataforma idónea para la proliferación de la superchería esotérica en general y, dentro de ese ámbito, de la superchería esotérica en torno al arcángel Samuel. 

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